¿Has probado a sentirte libre?

La vida está llena de momentos. “Hacía tiempo que no me sentía tan libre. Esa brisa fresca en cara, unas hermosas vistas del mar y sus a acantilados, la tranquilidad de esa carretera pequeñita mientras circulábamos en moto…. y allí, junto a mi pareja, sentí que era un momento especial».

Uno de mis sueños de joven era tener una Yamaha Virago 500 pero nunca la tuve, siempre había cosas más importantes en los que gastar el dinero.

Hace unos cuantos años mi padre apareció con una de ellas y me dijo si la quería, que me la regalaba. A veces los sueños tardan en llegar, pero se cumplen.

Y de vez en cuando, mi pareja y yo, hacemos una ruta que nos da esa libertad que necesitamos para volver a conectar con nosotros mismos.

7  motivos por los que viajar en moto

Viajar en moto es algo especial, por lo menos para mí. Es muy diferente de viajar en coche, avión, bus o cualquier medio de transporte.

En este artículo quiero explicarte algunos motivos de porque viajar en moto me recarga las pilas y hace que me sienta totalmente conectado.

1. Vivir sin prisa.

Soy una persona que le gusta conducir a mi ritmo. Siendo sincero cuando voy de viaje en coche me gusta más disfrutar del paisaje que conducir y en moto puedo hacer las dos cosas a la vez.

Los moteros solemos viajar por carreteras secundarias, poco transitadas y que nos permita llevar un ritmo tranquilo.

Viajar en moto es apreciar cada kilómetro con todo detalle. Detalles que viajando en coche quizás pasarían desapercibidos.

Además, si nos gusta alguna vista o lugar paramos sin dudarlo.

2. Llegar a lugares donde nadie llega.

Mientras si vas en coche tienes que hacer más o menos lo que todo el mundo hace, viajar en moto te aparta de esos cánones, llegando a rincones ocultos y poco convencionales.

Sino tienes que guardar colas, no tienes problemas para aparcar, puedes circular incluso por veredas pequeñas … ¿Qué te va a detener para llegar a cualquier lugar?

En moto todo es más fácil, más simple.

3. En contacto con la naturaleza

Uno de los aspectos que más valoro de viajar en moto es que te sientes parte del entorno por donde circulas.

Sentir los olores, el frío, la lluvia, el viento, el calor, la brisa del mar ….. es estar vivo y sentir la naturaleza en toda su esencia.

Es viajar sintiendo el camino y haciendo parte tuya cada kilómetro.

4. Minimalismo. Vivir con lo justo.

Es impresionante saber lo poco que necesitamos para viajar. Ya lo descubrí haciendo el Camino de Santiago y viajando en moto vuelves a sentir lo mismo …… no necesitamos tanto.

Es más importante llevarte alegría, ilusión, dosis de aventura, amor … que muchas pertenencias que no son realmente tan importantes.

Cuando tienes que reducir considerablemente todo el equipaje, solamente puedes empaquetar lo importante, es como volver a lo simple.

5. Cambiar la percepción de tu mundo.

Cada viaje en moto es una aventura que supone nuevos retos y despierta tus instintos.

En nuestros viajes en moto hemos tenido que improvisar muchas veces sobre la marcha y no sé porque siempre salen situaciones que nos hacen subir nuestra adrenalina, aunque siempre acaban bien.

Viajar en moto nos permite abrir nuestra mente.

6. Cercanía. Conocer a personas

Llegar a la plaza de un pueblo «perdido» y hablar con el abuelillo que está sentado en un banco durante más de media hora no tiene precio.

En una moto la gente te ve más cercano y humilde que si vas en coche y te permite ser más accesible a las personas.

7. Sentir la libertad

Sin problemas de colas o aparcamiento viajar en moto es depender al cien por cien de tí mismo.

Esa sensación de libertad de ir por una carretera de montaña disfrutando del paisaje o del aroma, es para mí una de las cosas que más me gustan de viajar en moto. 

Además viajar en moto…..

Viajar en moto estrecha los lazos de las personas que van en ella, es mucho más barato el combustible, la gente se presta más a atenderte, liberas tu mente…….

Como bien dice el poema de Ítaca, lo importante de viajar en moto no es la meta sino el disfrutar del camino.

Nuestra ruta paso a paso

Una ruta de dos días que comienza en Belicena (Granada) a Frigiliana (Malaga) y viceversa.

Nosotros vivimos en Belicena, un pueblo muy cerca de la capital de Granada. En este último viaje decidimos hacer una ruta de dos días, pasando una noche en Frigiliana (Málaga) en casa de unos amigos.

Sin muchas planificaciones previas y con muchas ganas de pasarlo bien decidimos salir en pleno mes de Agosto en una ruta que combina mar y montaña.

DÍA 1. GRANADA – FRIGILIANA

Nuestra ruta comenzaba a las 10 de la mañana (teníamos que haber salido más pronto para no pillar mucha calor) y el primer pueblo en pasar fue por La Malaha y a continuación Ventas de Huelma y Agrón. Son tres pueblos pequeños de la Comarca del Temple de Granada.

A continuación rodeando el Embalse de los Bermejales pasábamos por Fornes y Arenas del Rey, donde es indispensable pararse a contemplar las vistas del embalse desde algunos sitios privilegiados.

Nuestro siguiente destino era Alhama de Granada, un pueblo muy bonito donde los haya.

Nuestra primera parada fue el Balneario junto a la entrada del pueblo para disfrutar de sus aguas. Existe un área gratuita en el balneario que permite disfrutar del mismo sin tener que pagar nada.

A continuación, visitemos el casco histórico del pueblo con una visita obligada a un bar de la zona para probar sus ricas tapas.

El siguiente destino era Ventas de Zafarralla donde comimos justo antes de llegar al pueblo en un merendero de forma extraordinaria un menú del día.

Aquí dejábamos atrás la provincia de Granada para adentrarnos en Málaga y disfrutar los paisajes del Parque Natural de la Sierras de Tejada, Almijara y Alhama.

Muchas curvas, fresquito y montaña hasta llegar a La viñuela situado junto un bonito embalse.

Ya se divisaba la playa a lo lejos y llegamos directos a Torre del Mar pasando por Trapiche y Velez Malaga. Era casi obligado un bañito en esta playa donde pasamos la mayor parte de la tarde.

Bordeando la costa pasando por Torrox llegamos a Nerja. Una visita por el centro del pueblo y unos helados en el Balcón de Europa nos hicieron sentir que estábamos en el sitio correcto.

Para terminar una cena en la Playa de Burriana, un par de copas en Tutifrutti (La zona de marcha de Nerja) y listos para descansar en Frigiliana que tiene lo bonito de un pueblo de montaña con el mar de fondo.

150 kilómetros de recorrido de una ruta que tiene un poquito de todo.

DÍA 2. FRIGILIANA – GRANADA

La ruta comenzaba a la 11 de la mañana desde Frigiliana, despidiéndonos de Nerja con un buen desayuno para coger fuerzas.

No te puedes perder las Playas de los Acantilados de Maro. Unas playas con aguas cristalinas y un entorno inmejorable, que hacen de estas playas unas de las mejores de España.

Una de las cosas que tiene ir en moto es que puedes llegar donde los coches no llegan. En nuestro caso nos permitió llegar justo al acceso de la Playa de Maro donde pensábamos pasar el día, aunque en realidad estaba «petada» de gente y al no haber sombrillasde playa libres, cambiamos el plan sobre la marcha para pasar el día en La Herradura ya en la provincia de Granada.

No obstante pudimos comprobar otras playas similares a la anterior, ideales si te gustan las playas vírgenes como la Playa Molino de Papel, la Playa de las Alberquillas, Calas del Pino, Playa del Cañuelo y Playa de Cantarrijan.

Estas dos últimas no está permitido el acceso en ningún tipo de vehículo a sus playas y existen unos bus habilitados para llegar a ellas, por un módico precio.

Ya en la Herradura, un buen «pescaito», un bañito y un mojito en otro sitio básico para cualquier motero como es La cochera. Un local con música en directo por las noches, una decoración diferente y un ambiente especial.

A continuación hicimos todo el resto del tramo de vuelta seguido pasando por Almuñecar y adentrándonos en una carretera especial para moteros como es la Carretera de la Cabra.

En su recorrido se pasa por las localidades de Jete y Otivar hasta llegar prácticamente a nuestro destino, después de recorrer muchos kilómetros disfrutando de conducir una moto, de los paisajes, a nuestro ritmo, sintiendo la naturaleza ….. que más se le puede pedir a un viaje en moto.

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