Rutas improvisadas por Granada

Durante muchos momentos de mi vida he parado y se me ha olvidado de seguir descubriendo nuevos lugares, personas o momentos.

Cuando llegué del camino de Santiago sentí que no podía parar que necesitaba seguir caminando, pero ya estaba en Granada. Lo bueno es que todavía me quedaban días de vacaciones y Granada tiene lugares por los que transitar es una maravilla.

Así que me trace un plan, para andar una semana más y seguir mi Camino de Santiago aquí en Granada. Bueno…. realmente improvisé un poco, pero bueno todo salió bien.

Cuando decides seguir caminando

Es verdad que el Camino de Santiago engancha y cuando lo haces una vez al final siempre vuelves.

Cuando llegué a Granada una tristeza se apoderó de mí después de vivir una bonita experiencia y realmente se me hizo corto llegar a Santiago de Compostela.

Un día sin más, dando un paseo por Granada, comencé a andar por la Ciudad y al llegar a Plaza Nueva decidí subir hasta la Alhambra y una vez allí mis piernas se dirigieron al Llano de la Perdiz como si de forma instintiva supieran lo que tenían que hacer ….. necesitaba seguir caminando.

A veces nos pasa eso en la vida. Cuando vives bonitas experiencias no te conformas con estar en tu madriguera, necesitas salir y sentirte en movimiento.

Granada, Güejar Sierra y La Alpujarra

Cinco días andando sólo por Granada fueron suficientes para darme cuenta que quiero hacer muchos cambios positivos en mi vida y que tengo la convicción necesaria de que todo va a ir bien.

Mi primera parada de dos días estuvo en Güejar Sierra donde además de conocer a fondo un pueblo de montaña que conserva sus costumbres, me faltó tiempo para recorrer rutas como la Vereda de la Estrella, además de conocer la historia del tranvía de Sierra Nevada.

Mi segunda e intensa parada estuvo situada en La Alpujarra más concretamente en los pueblos de Pampaneira, Bubión y Capileira.

Me levantaba a diario muy temprano para salir a andar de cuatro a seis horas haciendo varias paradas para comer fruta o simplemente contemplar los bonitos paisajes por los que transitaba.

Comía en horario de «guiri» la comida más sana que me encontraba en los bares y restaurantes del pueblo.

Casa de la abuela de Pampaneira

Por la tarde una vez había descansado un poco, era mi momento para salir y dar un paseo en modo contemplativo.

El momento de estar sentado en un puente del Río de Poqueíra a la caída del sol no tiene precio. Libreta y bolígrafo en mano, el olor a montaña, el aire fresco en la cara y el sonido del agua son la combinación perfecta que uno necesita para ordenar más de unas ideas que uno tiene en la cabeza.

¿Que me ha aportado esta experiencia?

La palabra que describe lo que sentía una vez acabada la experiencia es PAZ. Además como no, me ha aportado muchas otras cosas que me llevo en mi mochila y que son necesarias para seguir caminando:

  • Vine con muchas ideas desordenadas sobre el modo de vida que quería llevar y esta experiencia me ha servido para trazar metas y objetivos claros sobre como quiero que continúe mi modo de vida.
  • Cinco días andando una media de cinco horas diarias te hacen sentir la satisfacción que estás en el camino correcto. Me encanta caminar porque he aprendido a disfrutar del camino, más que obsesionarme en llegar a la meta.
  • Aprender a estar solo. Antes no podía estar solo en ningún momento y ahora me encanta estar conmigo…. escucharme, mis silencios, mi paz.
  • No me canso de venir a La Alpujarra. Es uno de los sitios que más me inspiran y me llenan de energía.

Orgulloso de crear una bonita experiencia que me hará crecer en un futuro…… cuéntame una experiencia que te haya recargado de energía.

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