Salir de tu zona de confort en las alturas

La mayoría de las personas tenemos o hemos tenido miedos.

Hace tiempo una persona me enseño que es mejor cambiar la palabra miedo por otra diferente para restarle importancia. Yo elegí respeto.

Yo tengo mucho respeto a las alturas desde pequeño, que bajaba las escaleras de la casa de mi abuela sentado a «rastraculo». He sentido mucho «respeto» cuando he volado en avión y hace unos años deseche el regalo de tirarme en paracaídas que intentaron hacerme, mis dos mejores amigas, allá por mi cuarentitantos cumpleaños.

Hace unos días, Belén una amiga «madrigranaina» que conocí el camino de Santiago me invitó a realizar el Caminito del Rey. Sin pensarlo dije que sí y ahora puedo contar que he vencido mi primera gran batalla a las alturas.

Quizás para muchas personas realizar el Caminito del Rey no suponga ningún desafío, pero para mi si lo era. Me ayudó mucho realizarlo junto con una persona que realmente conecto mucho.

No se si os ocurre que pasan por nuestra vida personas que no nos dicen nada y otras que con poco nos dicen mucho. Pues haciendo caso a esas buenas energías que yo tanto confío pasé un día en la mejor compañía.

¿Que es el Caminito del Rey?

El Caminito del Rey es un senda aérea construida en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes, adosado al citado desfiladero con una longitud de 3 kilómetros que cuenta con largos tramos y con una anchura de apenas 1 metro.

Se inicia en el término municipal de Ardales, atraviesa el de Antequera, y concluye en El Chorro (Álora).

Este camino está colgado en las paredes verticales del desfiladero y a una distancia media de 100 metros sobre el río.
Este sendero se construyó porque la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria del Salto del Gaitanejo y del Salto del Chorro, necesitaba un acceso entre ambos “saltos de agua“ para facilitar tanto el paso de los operarios de mantenimiento como el transporte de materiales y la vigilancia de los mismos.

Las obras se iniciaron en 1901 y concluyeron en 1905. El camino comenzaba junto a las vías del tren de Renfe y recorría el Desfiladero de los Gaitanes, comunicando y facilitando el paso entre ambos lados. Para inaugurar esta gran obra, el rey Alfonso XIII se desplazó en 1921 hasta el lugar en la presa del Conde del Guadalhorce cruzando para ello el camino previamente construido. Fue a partir de este momento cuando las gentes comenzaron a denominar a aquel camino como «Caminito del Rey«, nombre que se mantiene en la actualidad.

Una de las partes más conocidas del Caminito es la pasarela en el Desfiladero de los Gaitanes. Este voladizo es perfectamente visible desde la vía férrea y todo aquel que lo contempla sale admirado de su arriesgada construcción y de los pintorescos paisajes que desde allí se vislumbran.

Desde la carretera que une Álora con El Chorro, y a la entrada del Desfiladero, se puede ver un pequeño y pintoresco puente que une la pasarela que discurre por ambas paredes. Desde el puente sigue el camino peatonal instalado en la roca vertical que termina en la línea férrea de Córdoba a Málaga.

Andar por las alturas

Entrando por un pequeño túnel te adentras en un pequeño camino unido al desfiladero que te hace sentir pequeñito en mitad de tan bonito paisaje.

Con el sonido del agua siempre presente, disfrutas cada paso de andar con altitud y belleza.

En la vida nos pasa un poco igual, podemos andar rápidamente sin más por un terreno complicado o andar desde una posición privilegiada en las alturas y disfrutar de la belleza del trayecto.

“El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas sino con el corazón.” Andrés Nadal

A veces tenemos que buscar pequeños Caminitos de Rey en nuestra vida.

¿Merece la pena visitar el Caminito del Rey?

Si lo que quieres es hacer senderismo te va a saber a poco, pero si quieres pasar la mitad de un día en un entorno privilegiado, disfrutar de una comida o cerveza antes o después de hacer el camino y de tomarte las cosas con calma si que merece la pena.

Nuestra llegada fue a las dos y media del mediodía partiendo desde Granada, ya que teníamos la entrada a las tres. Mas o menos tres horas es lo que tardamos en realizar el camino de una forma pausada y tranquila.Un par de cervezas al finalizar el recorrido fue la guinda a una buena tarde.

Realmente la experiencia no te la da el sitio o lugar que visitas. La da la compañía, tu actitud y tus ganas de hacer de cada momento algo especial.

No se que oportunidad se presentará para seguir avanzando en el respeto que le tengo yo a las alturas, pero lo que si sé es que va a ser algo de un respeto más grande a lo que le tenía a este Caminito del Rey.

 

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