Sentir los pies en el suelo

Son muchos momentos de mi vida donde he tenido la sensación de no sentir por donde pisaba. Es como una sensación de no tener el control total de tu vida, aún sabiendo que tu eres el único que puede remediar dicha situación.

Hace poco tiempo he tenido la suerte de pasar quince días en una bonita playa de Granada llamada La Rábita, que me ha devuelto la sensación de control a mi vida.

Desde el primer día comencé a andar descalzo por la orilla de la playa a primera hora del día, que no a hecho otra cosa que recargarme diariamente de energía.

El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás

Crear nuevos hábitos

A pesar de que los días que iba a estar de vacaciones en la playa se limitaban a dos semanas necesitaba hacer algo que me devolviera parte de la energía que había perdido, no quería que se limitara a unas típicas vacaciones de verano de chiringuito y playa.

1. Disfrutar leyendo a diario

Uno de mis objetivos que me propuse este 2020 fue leer al menos 5 libros que hablaran sobre desarrollo personal.

Así que antes de irme de vacaciones compré algunos libros que desde hace tiempo me apetecía leer y que sabía que iban a aportar cambios importantes a mi vida.

Comencé por El principito y a partir de ahí no pude parar hasta leerme todos los libros que había traído. Aún así todavía tengo que digerir algunos contenidos de los mismos, así que no descarto releer alguno otra vez.

Me encantó principalmente La buena suerte, que es una fabula que nos habla de la suerte o azar y de la buena suerte.

2. Meditar

Hace mucho tiempo que llevo intentando fallidamente incorporar el hábito de meditar a mi vida.

Después de caminar descalzo sobre la arena de la playa me sentaba al borde de la orilla y comenzaba a meditar más o menos unos cinco minutos, que para comenzar el hábito puede ser suficiente en principio.

Sentado, con la columna erguida, nuca estirada, barbilla hundida, piernas cruzadas, con las manos orientadas hacia arriba y los dedos de la derecha apoyados sobre la izquierda han sido mis primeros intentos de meditar conscientemente.

Hombros hacia atrás, pecho abierto, ojos entreabiertos y poniendo atención sobre el sonido de las olas se ha convertido en un momento único para comenzar el día de la mejor forma posible.

Ahora es un hábito que tengo que incluir en mi vida diaria, buscando el momento adecuado.

3. Agradecer

Comenzar el día agradeciendo sobre todo por estar aquí y ahora.

Este es un hábito que tengo instaurado en mi rutina matutina, donde asociado a correr por la mañana bien temprano lo realizo junto otros.

4. Sentir el suelo y el agua con mis pies.

Andar aproximadamente un kilómetro y medio descalzo por la playa al comenzar el día ha sido de las mejores cosas que me han pasado estas vacaciones.

Las mejores ideas e inspiraciones han estado ahí en ese recorrido mientras sentía la vibración de las olas, los chinos meterse entre los dedos de mis pies y el sol saliendo con fuerza por la mañana.

El sonido del mar acompañado de un olor a mañana son la combinación perfecta para ilusionarse o sentir la suerte de tener la oportunidad de vivir nuevas experiencias.

Voy a echar de menos no realizar esta actividad a primera hora del día ….. pero volveré cuando pueda a mojarme y seguir caminando en libertad.

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